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lunes, 11 de octubre de 2010

Erasmus en Paris

Después de haber tenido mil y una dificultades a lo largo y ancho de mis nueve meses de Erasmus en Paris, creo que los futuros estudiantes que se van para allí se merecen una ayuda. Para ello, os cuento un par de cosas necesarias.

Vivienda
Es bastante complicado encontrar alojamiento en Paris. Las residencias públicas no son muy numerosas, y la mayoría de las universidades no tienen convenios con ellas, así que has de buscarte la vida por tu cuenta propia. La red del CROUS tiene bastantes residencias que ofrecen habitaciones individuales o compartidas entre 300 y 500 euros. Se supone que son las públicas y más baratas. Si tu universidad de destino no tiene convenio con esta red, tendrás que entregar tú solito todos los papeles a través de http://www.crous-paris.fr/, tendrás que hacer tu propio dossier con documentos (está todo bastante bien explicado en la página), aunque tardan mucho en darte una respuesta. Los plazos de entrega suelen ser en abril-mayo, y las resoluciones salen a lo largo del verano. También se puede pedir residencia en la Cité Universitaire, un campus precioso lleno de residencias que parecen pequeños castillitos y palacios, con unas habitaciones increíblemente bonitas. Las diferentes residencias se suelen llamar Maison de (nombre del país), excepto la de España que no es Maison sino Colegio; no tienes que pedirla exclusivamente en la de tu país, puedes solicitar alojamiento en cualquiera de ellas. Cada día hay fiesta en la planta baja de alguna, con precios "populares" (2 euros la cerveza y el vino, 3 euros la copa, pero en vaso de cumpleaños). Para buscar la información sobre este maravilloso campus, está su página web: http://www.ciup.fr/.
Si prefieres (o no encuentras residencia), puedes buscar piso. Esto es más complicado: puedes pagar unos 60 euros a una agencia inmobiliaria, le explicas la zona donde quieres vivir y las características aproximadas del piso, y te van enseñando lo que tienen. Sino, siempre se puede recurrir al PAP (Particulier à particulier), un periódico tipo SegundaMano, donde ofrecen alojamiento. Es un poco caro y sale una vez por semana, pero tiene buenas ofertas (yo encontré mi piso parisino de erasmus en este periódico). Muchas veces te exigen un aval francés, si no se tiene un familiar o amigo que pueda hacer de caution, no te hacen el contrato, pero existe gente con dos dedos de frente que entiende que puedes no tener un familiar francés, así que te permiten ser avalados por un familiar español, o incluso no ser avalados (aunque supongo que en este caso, te pedirán un mínimo de fianza de dos meses).
Tanto para pagar la residencia o el piso, siempre y cuando tengas un contrato legal, puedes pedir ayuda a la Caisse d'Allocations Familiales, CAF. Cubres el dossier con fotocopias de lo que te exigen (contrato del piso o residencia, confirmación de estudio, fotocopia DNI... cosas básicas) y te acaban dando, igual tarde, pero te acaban dando una ayuda que puede ir del 15 al 45% del gasto de alquiler. A mí me daban 113€ al mes, siempre es una ayuda más...

Transporte
La mejor forma de viajar por Paris es con la Carte ImagineR, una tarjeta que puedes pedir por Internet (). Esta tarjeta es anual, así que si te quedas sólo un cuatrimestre deberías cogerte un Pase Navigo (es casi igual, pero lo recargas mes a mes). Es único para estudiantes, así que te exigirán entregar algo que acredite que estás estudiando en Paris, tiene un precio bastante más bajo que el resto de los títulos de transporte (yo pagaba menos de 50 euros al mes para viajar por 3 zonas de transporte). Te permite viajar en metro, RER, autobús y tramway dentro de las zonas que hayas elegido todos los días del año, y los fines de semana y festivos, además del mes completo en julio y agosto, por toda la red de transportes de Île-de-France (lo suyo es aprovechar los fines de semana para poder viajar con esta tarjeta a Versalles, Parque Asterix, DisneyLand...).
El transporte sin tarjeta (o sea, con tickets sueltos) es extremadamente caro. Para las visitas, lo mejor es el ParisVisite, con diferentes precios dependiendo de las zonas escogidas (sólo se puede escoger de zonas 1 a 3 o de 1 a 6) y de los días que el visitante estará (desde 1 día hasta 5), te permite viajar por esas zonas en cualquier medio de transporte público y puedes estar más tranquilo que comprando tickets sueltos.
El transporte público, a pesar de oler extremadamente mal, funciona realmente bien. Los trenes suelen ser puntuales, no hay muchos percances y los conductores de autobús, si te ven corriendo, te esperan (!). Eso sí, hay huelgas bastante a menudo, y se colapsa completamente -los servicios mínimos del RER por ejemplo, son el funcionamiento de una tercera parte de los trenes habituales sólo en horas puntas, el resto del día, cero patatero-, y en invierno, con las nevadas y las lluvias también hay bastantes colapsos, pero en general, no da muchos proble.as
Además, Paris cuenta con un enorme carril-bici, así que si vives cerca de la universidad, es muy probable que puedas ir en bicicleta. Existe una compañía (Vélib) que, haciendo un pago anual (no sé cual es, nunca la utilicé) puedes coger bicicletas que se encuentran en diferentes bocas del metro del centro de Paris sobre todo, y utilizarla durante media hora de forma gratuita. A partir de la media hora te empiezan a cobrar, a menos de que antes de que venza, dejes la bicicleta, cojas otra y vuelvas a empezar de cero. Sino, siempre quedará buscarse una bicicleta de segunda mano (o de primera, si te la puedes permitir).

Comida
Por mi experiencia personal, creo necesario llevar desde casita, o en su defecto que te lo envíe alguien, aceite, jamón serrano y lentejas. En Francia se utiliza mantequilla para pasar los filetes a la sartén (realmente se utiliza para casi todo), y al que no le guste el sabor es bastante desagradable. Hay, en cualquier supermercado, mucha variedad de aceites de colza y de girasol, pero pocas veces se encuentra el ansiado aceite de oliva, y en cuanto lo encuentras, descubres su exacerbado precio (una botella de 70 cl. alrededor de 7 euros). Las lentejas es algo que me sorprendió muchísimo: sólo había preparadas ya en botes, o unas lentejas que más bien deberían ser de oro, porque su precio era altísimo (4 euros una bolsita de 250 g.). Para mi erasmus eran imprescindibles, así que me las tuve que traer de esta enorme piel de toro. En cuanto al jamón serrano ya es a gusto del consumidor: en Francia hay sucedáneos de jamón, pero parecen pintados con pistola y su sabor no es ni parecido a lo que es en realidad. Hay tiendecillas de delicatessen españolas donde puedes encontrarlo, pero ya os podéis imaginar lo que puede llegar a costar eso. Por lo demás, los precios en el supermercado no están mal, claro está que habrá unos más caros que otros: Monoprix es carísimo, Franprix un poco menos; ED es el equivalente al DIA de aquí, Lidl hay por doquier, y Casino, depende de la zona donde compres: en mi HiperCasino los precios no eran muy diferentes a los de Madrid. La carne, el pollo y el pescado fresco es bastante caro, sobre todo el pollo; pero por lo demás, los precios no son para nada exagerados.
Para comer fuera de casa, siempre hay mil opciones. Las grandes cadenas de comida basura suelen ser la primera opción, pero si quieres comer más o menos bien por un precio relativamente bajo, en el Barrio Latino te puedes encontrar con restaurantes españoles, italianos, argentinos, turcos y con especialidades francesas con menús de entre 9 y 15 euros, primer y segundo plato y postre. La bebida nunca está incluida y las botellas de agua mineral son realmente caras, pero siempre puedes pedir agua del grifo, que la de Paris está muy rica, y te la sirven en una jarrita muy fresca (pedir carafe d'eau).

Costumbres
Los franceses y en especial los parisinos, a pesar de lo que digan, son bastante maleducados. Hay muchos que no soportan a los españoles, así que os tocará aguantar exageraciones del acento para que no te enteres de lo que están diciendo o cosas por el estilo. Hay que decir que la burocracia en Paris es muy lenta: siempre necesitan algún documento más y allí también existe el tan odiado 'Vuelva usted mañana', así que hay que armarse de paciencia.
Cuando pagan con tarjeta no necesitan el DNI, así que no se lo enseñéis nunca si no queréis que os miren con cara de rancios y os pregunten qué estáis haciendo. Suelen pedir perdón por todo, pero no se apartan por la calle, esperan a que sea el otro el que se aparte, así que si se chocan, piden perdón (al menos hacen eso). Suelen hablar bastante bajito, así que levantarán la vista cuando te escuchen hablar "gritando". Tienen muchísimo contacto visual: cuando vas en el metro todo el mundo se mira en algún momento a los ojos, incluso se sonríen o saludan sin conocerse, eso es algo que al principio asusta, pero luego es muy agradable: ir por la calle y que los parisinos te miren y te sonrían es un gesto que yo apreciaba mucho.

Universidad
La Universidad en Paris es un caos para estar de erasmus. Las clases suelen ser de asistencia obligatoria -con su correspondiente paso de lista o feuille d'emergement para firmar-, no son muy numerosas así que se quedan con las caras. No suelen poner facilidades a los erasmus porque son como el resto de los estudiantes, así que no os sorprendáis si os bajan la nota por faltas de ortografía (esto depende del nivel de cabronismo del profesor). Suele haber exámenes orales y los escritos suelen ser largos: te dan un tema y tú lo desarrollas al completo, alrededor de 5-7 caras. Si ya aquí no se te ocurriría tanta paja, imagínate en otro idioma. Personalmente, no elegiría Paris otra vez para irme de erasmus, pero a lo mejor es sólo que mi universidad (antigua Paris XII-Val de Marne, actual U-PEC) era una maldita basura.

Fiesta
Paris es precioso, pero es caro de coj*nes. Está bastante permitido hacer botellones -te pueden poner alguna pega si los haces en puentes como el Pont des Arts-, así que lo mejor es aprovechar el buen tiempo, escoger un sitio bonito como a las orillas del Sena bajo Notre Dame, o a los pies de la Torre Eiffel, y beber ahí. Siempre habrá fiestas Erasmus, sobre todo los martes y los jueves. Los martes suele ser en Duplex, un antrodiscotecapija bastante asquerosa, donde te miran con lupa la ropa que llevas, en qué situación alcohólica llegas y la cantidad de escote que muetras. Los jueves suele haber fiestas en Mix o en Back-Up (luego las cambiaron a otra discoteca que no pisé jamás, así que no puedo opinar. Mix es una macrodiscoteca a los pies de la torre de Montparnasse, donde después de pasar una larga cola en la calle, otra larga cola para enseñar el DNI (entran gratis los extranjeros antes de las 00.00), otra larga cola para pagar el guardarropa obligatorio y otra larga cola para que te revisen el bolso y se aseguren de que no pases botellas, alcohol, drogas y similares. Además, las colas para el baño también son muy jevis. No se puede fumar, sólo en una minisala que sólo con entrar te has fumado 7 cigarros de golpe. La lata de cerveza cuesta 5 euros. HORRIBLE. Back-Up es muchísimo mejor. Situada en metro Cambronne, es gratis la entrada antes de la 01.00, hay puertas bastante simpáticos, el guardarropa también es obligatorio pero no hay tanta cola. Hacen fiestas temáticas cada semana (yo me llevé a casa un sombrero de cowboy de la fiesta Coyote, un gorro de papá noel de Navidades, muchas máscaras de la fiesta Behind the Mask, muchos chupitos y más cosas que ahora mismo no recuerdo). La música es más aceptable, no ponen tanto chundachunda, y mezclan un poco más. El ambiente es más relajado, la gente más amable, y no hay tanto baboso.
Lo mejor para sobrevivir un Erasmus en Paris es salir mucho por Bastilla entre semana. Hide Out es uno de los mejores bares del mundo, pintas de cerveza a 3 euros hasta las 22.00 de domingo a jueves (4.50€ el resto de los días y horas), muy buena música, un ambiente estupendo y unos camareros simpatiquísimos. Otro es el Chantier Interdit, la pinta a 4 euros hasta las 02.00 de domingo a jueves (8 euros el resto de días y horas). La música es relativamente decente pero es mucho más grande. En ninguno se puede fumar. En Paris hay buenas salas de conciertos, pero tienes que buscar qué tipo de música es la que te gusta y averiguar un poco. Los conciertos no son muy caros, pero 1. no se puede fumar, 2. como en algunos la entrada a menores de edad está permitida, tampoco se puede beber alcohol. Y ¿qué queréis que os diga? Un concierto de punk sin una cerveza no es lo mismo :P

Para más información, un silbidito y pregunta.

lunes, 4 de octubre de 2010

Rincones del mundo



Paris es una de las ciudades más bonitas del mundo. Después de haber estado allí 9 meses de Erasmus, le he perdido un poco el respeto a Francia en general, pero una cosa no quita a la otra, y Paris sigue siendo una de las ciudades más increíbles que he visto en mi vida. Creo que uno de los rincones que más veces he visitado, a más amigos he llevado a ver y uno de los pocos que cada vez que pasaba, me alegría brutalmente el día es la rue de la Parcheminerie, justo detrás de la iglesia de Saint Severin. Además de estar situada en pleno barrio latino, zona turista por excelencia, y que no conozco persona que no haya dicho que es una de los distritos parisinos más bonitos que existen, además de estar al borde del Sena, mirando de reojo a la gran Nôtre Dame, la rue de la Parcheminerie tiene un gran pequeño encanto: The Abbey Bookshop, una pequeña librería especializada en autores canadienses. Torres de libros, montañas de libros, tantas que hasta da pavor adentrarse por si tocas algo y se derrumba todo. Libros baratos, principalmente en inglés, pero te puedes encontrar casi de todo. Todo un encanto. Tal vez uno de los mejores recuerdos que tengo de esta gran ciudad, es la paz en la que me encontraba al pasear por esta calle casi desierta, y ver a lo lejos la bandera canadiense ondeando sobre pilas de libros.

sábado, 26 de junio de 2010

Au revoir, Paris

He tenido un año para vivir en Paris. Todo un sueño. Hace exactamente 365 días era la persona más feliz del mundo (hoy también lo sigo siendo, pero esa felicidad era ignorante) porque me iba a vivir un año en la ciudad que yo creía, de mi vida. He aprendido a no quejarme en los trayectos largos, porque a veces las ciudades son grandes y los sitios están lejos. He aprendido a afinar el oído para aprender una lengua a la velocidad de la luz, aunque también he perdido parte de mi exquisito vocabulario castellano. He viajado por Europa. He conocido gente estupenda. He pasado un año chapô, pero a Paris le pongo un cero cual catedral.
Para poder hablar sobre algo en concreto, he buscado un par de argumentos a los que puedo machacar en pocas palabras. Primero, muchos de los estereotipos que se tienen de los franceses sí son ciertos. Veamos:
"Una de las críticas, especialmente arraigadas en política, pero también en cuanto a la gente del pueblo llano, es que los franceses son unos chovinistas." Esto es totalmente cierto. Todo es Francia y el resto es nada. Atrévete a mezclar vino delante de ellos. Atrévete a escribir encima de una bandera. AGH! Luego, pasa lo que pasa, que nos salimos del mundial ;)
De un blog desperdigado por el mundo internetiano, he llegado al blog de Mariana, y ella dice ( y yo contesto):

Mitos y realidades (y curiosidades) sobre Francia y los franceses

A dos semanas de haber llegado a la ciudad de las luces puedo decir que:

1. El pan y el queso son realmente baratos y deliciosos. El vino también. El pan es delicioso, el queso es delicioso, y el vino es delicioso. El pan y el vino no son excesivamente caros, pero el queso, tócate los cojones. Es barato el queso rayado de marca blanca, pero si quieres tomarte un reblochon de lo más normalico, te sale por un ojo.
2. Los franceses se bañan diario. Eso me atrevería a dudarlo. El olor corporal de los franceses no se elimina con un simple toque de colonia (que encima, presumen de ricas colonias, pero no se puede uno barnizar en fragancias si la esencia es asquerosa), además de que en mi estancia durante una quincena en una casa francesa, al tercer día me preguntaron que por qué me duchaba todos los días... ahí lo dejo.
3. Pero apestan. Nada que decir
6. los franceses no usan boina. No, no usan la "típica" boina que se compra por 3 € en el barrio latino para llevar de recuerdo, pero sí usan muchos sombreros. Nada en contra de ellos, que los tienen muy pero que muy bonitos!
7. Son mamones, pero atentos y educados. Son mamones, sí. Son atentos, no. Y educados, por obligación. No puedes empujar, y encima no ser educado. Algo que he aprendido en Paris ha sido a no apartarme cuando pasa la gente, ellos tampoco lo hacen. Te ven cara de no-parisino, pues ¡ale! la calle es mía y si no quieres chocar, te apartas. Los cojones más grandes los he visto yo en mi casa, así que si quieres, te apartas tú.
12. Es una de las ciudades más caras del mundo (por 400 euros para el alojamiento se puede conseguir un cuarto de servicio en un séptimo piso –sin elevador–, de tres por tres, con escusado en el pasillo y sin regadera… en serio, sin regadera). Doy plenamente la razón. Por un plato de paté te pueden clavar 35 €, por una cerveza 11 €, y por un piso de una habitación en el centro de París, menos de 1.500 € imposible. Luego, el supermercado es bastante normalito...

He sacado, por otro lado, algo que alguien halaga de Paris. Pues yo lo siento, pero nosotros no tenemos absolutamente nada que envidiarles.

  • París con sus monumentos famosos (la Torre Eiffel por supuesto pero también el Museo del Louvre, la Catedral Notre Dame, Montmartre, la Basílica du Sacré Coeur), constituye el tópico de Francia por excelencia. ¿Y qué? Nosotros tenemos la Puerta de Alcalá, la Sagrada Familia, la Alhambra de Granada, la mezquita de Córdoba, las burgas de Ourense, la catedral de Santiago de Compostela, el museo Guggenheim, el museo del Prado, el parque del Retiro, el Parc Guell, el acueducto de Segovia... podría estar horas y horas diciendo lo que tenemos.
  • La gastronomía (caracoles, muslos de ranas, pan, vinos, camembert, La Vache qui rit etc.). Los franceses se quedan ahí, nosotros tenemos el cocido madrileño, la paella valenciana, el pulpo a la gallega, el mejor pescado del mundo y la mejor ternera, las fabes, el marmitako, el pantumaca, la ¡oh, por dios, cómo olvidarse! tortilla de patata, el jamón ibérico, el queso manchego... y un enormísimo y largo etcétera.
  • La sofisticación, con la moda (Coco Chanel, Louis Vuitton, Yves Saint-Laurent), y festivales famosos como la ceremonia de los Césars, y el prestigioso Festival de Cannes. Vale, pero no tienen nada de diversidad. Todo es cool. Las niñas van todas con bailarinas (para eso las llaman francesitas), y en faldita y medias, los niños con sus zapatos de punta, y en camisa y pantalones de pinzas. Ya está. Acabóse. Nosotros tenemos eso, y además tenemos hippies, tenemos raperos, tenemos punkies, tenemos góticos... ¿Festivales? ¡Uoooh!
  • El romanticismo “a la francesa” visto en numerosas películas francesas o extranjeras como El Fabuloso Destino de Amélie Poulain, Sabrina, o también Un Americano en París, o por canciones populares famosas como La vie en rose interpretada por Edith Piaf, Ne me quitte pas, o Quand on a que l’amour por Jacques Brel. Eso es pura ficción. Aquí en Francia, la historia de chico mira a chica, chica mira a chico, chico se acerca a chica, chica sonríe, chicos hablan, chicos se toman un café y chicos se besan... ejem. Yo lo más cercano a una experiencia de romanticismo a la francesa ha sido un tío (en varias ocasiones) pidiéndome sexo sin compromiso en el vagón de un tren. Increíble el romanticismo. Nosotros nos lo curramos más, y no hacemos películas porque no somos unos moñas.
  • La libertad de expresión, con la Declaración de los Derechos del Humano y del Ciudadano. Testigos de esta libertad de expresión: las huelgas, las manifestaciones, la prensa, los medios de comunicación (emisiones de televisión, radio, Internet, etc.). Sí, manifestaciones he visto unas cuantas. Represaliadas por la policía, todas. Es imposible estar en una manifestación sin estar rodeado de policía, y en ocasiones, en la manifestación se ven más armarios vestidos de azul que manifestantes. En cuanto a la libertad de expresión, tampoco me atrevo a gritarlo a los cuatro vientos, pero a mí se me ha mirado igual de mal (o peor) que en Madrid por decir algo que pensaba. De hecho, me han suspendido un examen porque mi opinión difería con la de la profesora en cuestión. La teoría se la tienen más que sabida.
  • La solidaridad, con la presencia de distintas organizaciones como los Restos du coeur, Emmaüs, la Cruz Roja, Médicos del Mundo o los personajes famosos como el Abad Pierre. Asociaciones tendrán todas las que quieran, pero solidaridad no les supura por los poros. Muy pocos son solidarios, que haberlos haylos! Pero muy pocos
No es que no me guste Paris, que es una de las ciudades más bonitas del mundo. Es que los parisinos me han hecho odiarles.